
Programa de donación de óvulos: cuando la genética no lo es todo
Sobre la donación de óvulos a menudo se habla de forma seca: «baja reserva ovárica», «AMH por debajo de la norma», «edad 40+». Pero en realidad este programa no trata de análisis. Trata de replantearse qué es la maternidad.
Porque llega un momento en el que entiendes: el vínculo genético es solo uno de los niveles. Y la verdadera parentalidad comienza no en el ADN, sino en la decisión.
Cuando el problema no está en los intentos, sino en el recurso
La mujer nace con una reserva limitada de óvulos. Esta no se renueva. Y si el organismo pierde ese recurso, la medicina no puede «crear nuevos» óvulos desde cero.
Es precisamente aquí donde aparece el programa de donación. No es una «sustitución». Es una posibilidad de superar una limitación biológica.
La donante no es una persona abstracta
A menudo la imagen de una donante se reduce a un perfil anónimo. Pero en realidad, detrás de cada cuestionario hay una mujer real con historia, motivación y carácter. Ella pasa por:
- cribado genético,
- examen médico completo,
- evaluación psicológica,
- revisión de antecedentes familiares.
Solo un pequeño porcentaje de candidatas accede al programa. No es un «proceso masivo», sino una selección estricta.
¿Y qué pasa con el “parecido”?
Uno de los hechos menos evidentes: el niño nacido a partir de un óvulo donado a menudo tiene rasgos de la madre que lo gestó.
La epigenética es el mecanismo mediante el cual el organismo de la madre influye en la actividad de los genes del embrión durante el embarazo. El útero no es una «incubadora». Interactúa activamente con el embrión. Por eso la frase «no es mi genética» no es del todo exacta. Influencia hay. Y es significativa.
No se trata de una derrota
Muchas mujeres perciben la donación como un diagnóstico final: «no pude». Pero, siendo honestos, el problema no es que «no pudiste». El problema es que los óvulos tienen su propio límite biológico.
No nos culpamos por la miopía ni por la presión arterial hereditaria. Entonces, ¿por qué nos culpamos por la reserva ovárica? La donación no es renunciar a una misma. Es decidir ser madre a pesar de las circunstancias.
Porcentajes de los que rara vez se habla
En los programas con óvulos donados, las tasas de embarazo son significativamente más altas que en los ciclos estándar de FIV después de los 40 años. La razón es simple: la calidad del óvulo es un factor clave. A veces años de intentos fallidos terminan con una sola estrategia correctamente elegida.
¿Y la psicología?
El miedo de «no sentir el vínculo» es uno de los más comunes. Pero lo interesante es otra cosa: después del nacimiento del niño, esta pregunta desaparece. Los procesos hormonales del embarazo, el parto y la lactancia forman un vínculo neurobiológico entre madre e hijo independientemente del origen del óvulo.
El amor no se mide por la genética. Se forma a través de la experiencia.
Honestamente sobre lo principal
El programa de donación de óvulos no es una decisión fácil. Requiere trabajo interior, aceptación y, a veces, consulta con un psicólogo. Pero ofrece algo que ninguna teoría puede ofrecer: la posibilidad de embarazo allí donde el recurso propio está agotado.
Y quizás la pregunta principal no sea «¿es mi genética?», sino «¿quiero ser madre?». Porque, al final, la maternidad no trata de cromosomas. Trata de elección, responsabilidad y amor, que comienza incluso antes de las dos líneas en la prueba.